EL COLOR NATURAL

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EL COLOR NATURAL

Tengo mucho que decirte, mucho que expulsar;
deseo sincerarme, pero no puedo: ¡no está permitido!
No encuentro esa tarde hermosa para los dos,
horas que antes disponíamos a nuestro antojo tú y yo;
finjo  estar  bien y no es verdad.
Estamos en la misma ruta
en el mismo vehículo,  pero…
¡no eres mi compañera de asiento!

Esto no tiene sentido…

Lo sé, no es el momento ahora de recuperarte.
Entonces, ¿cuándo?
En este día tampoco tuvimos bello amanecer…
aunque consuelo en otros brazos puedo tener.
Sólo he tenido aislamiento y perturbación,
varios días trasformados en noches largas;
solitaria tristeza ha inundado mi desvelo.
Sé que también tienes cosas que decirme,
tal vez gritando las dirás… te desahogarás…
reclamarás… llorarás, quizá me golpearás.
Es poco castigo en verdad frente a mi gran culpa,
nuestra relación está congelada… no avanza;
ya no soporto más esta frialdad ni mi conciencia.

Me asusta ser nuevamente libre.
Dependencia emocional: importarnos es la regla…
Temo fracasar contigo por unos momentos malos.
Temo volver a fracasar también después…
El divorcio fuertemente golpea la puerta.
El adulterio me está llamando, atraparme desea,
sus herramientas:  cariño, detalles, mimos, admiración,
apoyo, motivación, sincero amor, pasión, total atención.

Esa ira, ese descontrol no marcará nuestro destino;
con frustraciones y rencores la relación crece.
Construyamos otra oportunidad, un acuerdo.
Miremos y lleguemos a poseer la fruta madura,
con nuestras manos la recogeremos,
luego   la degustaremos  a la vez hasta la vejez:
busquemos la relación larga,  perdurable y estable.

La misión de la diplomacia es la paz y la unión
evitando  la guerra y la crueldad  inminente;
extrayendo el veneno a tiempo recuperamos la  salud.
La felicidad también está en la previa y no sólo en la meta.
Devuélveme hoy tu presencia, quítame la confusión,
dame la luz  y mi normal ritmo cardiaco;
yo te devolveré el sosiego y tu felicidad.

Esperaré…

De pantanos hemos salido,
ahora  encontramos y pisamos el lodo,
nos manchó la piel y la ropa.
Enjuaguémonos… limpiémonos… expiémonos…
fregando al color natural lo rescataremos,
con ello el brillo de nuestra felicidad  anhelada vendrá.

Esta vez… ¿por qué no?…

Franz Merino

Inspirado en la obra: “Infieles Anónimos. Diario de un amante: testimonio de una gran pasión”. ¡Adquiérala, ya!

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